En entornos empresariales de alta exigencia, la diferencia entre liderar y gestionar se mide en responsabilidad personal. Mientras la enseñanza convencional prioriza el uso del “nosotros” para promover colaboración, los líderes verdaderamente transformadores saben cuándo abandonar ese enfoque colectivo y asumir en primera persona el control de los resultados.

Un estudio publicado en Accounting, Organizations, and Society reveló que los CEOs que asumen públicamente la responsabilidad en primera persona mantienen la confianza de sus inversores incluso en situaciones adversas

Steve Jobs fue uno de los grandes exponentes de esta filosofía. Desde los inicios de Apple, promovió una cultura donde las excusas válidas perdían legitimidad a medida que crecía la jerarquía. Para Jobs, los motivos importaban para un conserje, pero no para un director ejecutivo. Este principio, más vigente que nunca en la estrategia empresarial actual, plantea una cuestión esencial: el éxito de un negocio depende de quién asuma la responsabilidad final en los momentos críticos.

Apropiarse de las dependencias: una estrategia directiva

Este enfoque, conocido como “apropiarse de las dependencias”, implica que el líder debe responder por todo aquello que impacta en sus resultados, incluso si la causa está fuera de su control directo. Cuando un proveedor falla, cuando un equipo no entrega a tiempo o cuando factores externos alteran el mercado, el directivo de alto nivel no delega la culpa, actúa sobre las consecuencias y anticipa soluciones.

La ciencia empresarial respalda esta práctica. Un estudio publicado en Accounting, Organizations, and Society reveló que los CEOs que asumen públicamente la responsabilidad en primera persona mantienen la confianza de sus inversores incluso en situaciones adversas, mientras que quienes recurren al “nosotros” generan percepciones de evasión.

Liderar desde la acción y no desde la excusa

El liderazgo estratégico se define por la capacidad de prever fallos, planificar contingencias y aceptar la responsabilidad total del resultado. Los ejecutivos más efectivos no ignoran la relevancia del trabajo en equipo, pero reconocen que la dirección de una organización exige actuar como si todo dependiera de uno mismo.

Así lo sintetizaba el Navy SEAL Dave Cooper: “Las palabras más importantes que puede decir un líder son: ‘Yo arruiné eso’”. Una declaración que, lejos de mostrar debilidad, proyecta autoridad, control y confianza directiva. En entornos corporativos donde las consecuencias se miden en márgenes y reputación, asumir el “yo” no es solo un acto de liderazgo, es una ventaja competitiva.


Fuente: Infobae





25 de junio 2025