La transformación del sector moda avanza hacia un modelo más responsable y culturalmente arraigado. Más allá del diseño y la producción, se imponen nuevas formas de emprender que reconfiguran la cadena de valor desde el usuario, el contexto local y la colaboración intersectorial.
Así lo expone la investigadora Daniëlle Bruggeman, profesora de Moda y Sostenibilidad en la Universidad Radboud y ArtEZ, que aboga por una redefinición estructural del sistema de moda desde la práctica empresarial.
El liderazgo empresarial se redefine como la capacidad de anticipar este cambio de sistema, conectando innovación, sostenibilidad y cultura organizacional.
Este enfoque representa una oportunidad estratégica para las compañías que buscan adaptar su propuesta de valor al contexto económico, social y ambiental emergente. Los conceptos de trazabilidad, circularidad y atención posventa pasan a ser palancas competitivas en un sector cada vez más exigente y regulado.
Nuevos modelos centrados en el usuario: la sostenibilidad como experiencia
Uno de los ejes clave en esta transformación es el paso de un modelo “centrado en el consumidor” a otro “centrado en el usuario”. Según Bruggeman, este enfoque permite abrir el espectro a prácticas más sostenibles como la reparación, el préstamo, el intercambio o la devolución planificada de prendas, extendiendo así su ciclo de vida y reduciendo el impacto ambiental.
Para las marcas, este cambio no solo implica integrar servicios complementarios, sino también repensar el vínculo con sus públicos desde la proximidad y el acompañamiento. Las experiencias que permiten al usuario cuidar, reparar o devolver una prenda aportan valor tanto emocional como económico y pueden fortalecer la fidelización y la percepción de marca responsable.
Esta estrategia exige rediseñar procesos, canales y métricas, incorporando indicadores de uso prolongado, satisfacción posventa o circularidad. La sostenibilidad, en este sentido, deja de ser una narrativa para convertirse en una experiencia de servicio y en una ventaja competitiva real.
Hacia una cadena de valor colaborativa y trazable
El segundo gran pilar del nuevo sistema de moda responsable está en la propia cadena de valor. Desde el origen de los materiales hasta el tratamiento de residuos, cada eslabón es una oportunidad de impacto positivo, y al mismo tiempo, un área de riesgo si no se gestiona con visión estratégica.
Iniciativas como NewTexEco o Care & Repair reflejan cómo las alianzas entre empresas, universidades, diseñadores y centros tecnológicos pueden acelerar la innovación en materiales, trazabilidad y circularidad. Estos proyectos fomentan un entorno de colaboración que permite compartir conocimiento aplicado, reducir costes estructurales y avanzar hacia modelos de negocio regenerativos.
El liderazgo empresarial se redefine como la capacidad de anticipar este cambio de sistema, conectando innovación, sostenibilidad y cultura organizacional. Aquellas compañías que integren esta visión en su estrategia podrán posicionarse de forma más sólida frente a consumidores exigentes, reguladores activos y mercados internacionales más exigentes en términos de impacto y transparencia.
Fuente: Fashion United