En un momento donde la transformación digital es prioridad en los consejos de administración, el concepto de growth mindset (mentalidad de crecimiento) sigue limitado a los discursos motivacionales. Sin embargo, su verdadero valor reside en su gestión como condición sistémica dentro de las organizaciones. Así lo plantea el académico Vidya Sagar Athota, cuyo enfoque redefine esta mentalidad como infraestructura estratégica necesaria para sobrevivir y prosperar en la era de la Inteligencia Artificial.

Sin aptitud mental, los equipos no innovan: sobreviven. Las empresas que ignoren este aspecto verán erosionarse su rendimiento no por falta de talento, sino por agotamiento sistémico

Este replanteamiento resulta clave en el contexto empresarial español, donde muchas compañías industriales y de servicios están afrontando la adopción acelerada de tecnologías emergentes. No basta con formar en nuevas habilidades técnicas: es preciso rediseñar el marco cultural y psicológico que permite a las personas evolucionar junto al cambio.

La Agilidad Corporativa Requiere Desaprender

En el contexto de la automatización y el cambio permanente, el verdadero diferencial competitivo ya no es aprender más, sino aprender a desaprender. Athota subraya que lo que llevó a un profesional al éxito en el pasado puede ser irrelevante hoy. Por ello, el desaprender se convierte en una habilidad estratégica: abandonar procesos obsoletos, roles fijos y certezas adquiridas.

Para las empresas, esto implica diseñar entornos donde el error no sea penalizado y donde la curiosidad sea un activo reconocido. Solo así se pueden evitar dinámicas defensivas que bloquean la adaptación. Las organizaciones que logren implementar este tipo de cultura estarán mejor posicionadas frente a disrupciones tecnológicas.

La Mentalidad de Crecimiento como Sistema Empresarial

Uno de los errores más comunes es tratar el growth mindset como una cuestión individual. Athota insiste en que es una condición organizativa moldeada desde el liderazgo. En contextos donde el fallo se castiga, la iniciativa desaparece. En cambio, cuando los directivos normalizan la reflexión y visibilizan sus propios errores, facilitan que el aprendizaje continuo forme parte del día a día.

Así, la consistencia cultural es clave: los equipos deben recibir señales claras de que explorar, cuestionar y evolucionar no son excepciones, sino expectativas. El liderazgo debe construir este sistema y protegerlo como un activo corporativo.

La Aptitud Mental: El Nuevo Recurso Crítico en la Era de la IA

Mientras las máquinas automatizan tareas rutinarias, el valor humano se redefine: empatía, pensamiento crítico, síntesis y juicio. Pero estas capacidades requieren lo que Athota denomina aptitud mental: capacidad para regular el estrés, recuperarse de fracasos y mantener flexibilidad cognitiva.

Sin aptitud mental, los equipos no innovan: sobreviven. Las empresas que ignoren este aspecto verán erosionarse su rendimiento no por falta de talento, sino por agotamiento sistémico. Athota advierte que el agotamiento laboral debe leerse como un indicador estructural de fallo, no como un problema personal.

El reto para las organizaciones españolas es claro: gestionar la energía mental del talento como cualquier otro recurso estratégico. Apostar por pausas reflexivas, entornos seguros y una cultura que fomente el pensamiento flexible puede convertirse en el verdadero diferencial competitivo en la transición digital actual.


Fuente: Forbes





18 de julio 2025