El 53% de las empresas señala que el riesgo de padecer el síndrome del “trabajador quemado” (burnout) ha crecido en el último año. No obstante, esto marca un cambio de tendencia a la baja pues el año pasado era el 64,5% de las compañías quienes así se manifestaban. Así lo revelan los resultados del tercer ‘Observatorio Adecco sobre Bienestar emocional y factores psicosociales’ que analiza cómo la variable psicosocial afecta a las empresas y a sus plantillas.
Casi 8 de cada 10 empresas (78%) piensan que las medidas de flexibilidad (tiempo parcial, jornada irregular, teletrabajo, etc.) no tienen por qué conllevar mayores riesgos psicosociales
En concreto 53,4% de las empresas señala que el riesgo de padecer el síndrome del “trabajador quemado” (burnout) ha crecido en el último año y también aumenta la franja de empresas que considera que entre el 25% y 50% de sus empleados se han visto afectados por trastornos psicológicos como ansiedad, depresión, estrés postraumático, etc.
En esta línea Javier Blasco, director de The Adecco Group Institute, destaca: “Fenómenos como el envejecimiento de la población, el impacto de la tecnología en las tareas, la ansiedad provocada por la crisis económica, los enfrentamientos sociales, la preocupación por los conflictos geopolíticos, el consumo de alcohol y drogas… pueden estar detrás del incremento de patologías mentales”.
Componente emocional en las tareas laborales
Un aspecto destacado del Observatorio es el nivel de “exposición” de las ocupaciones a eso que se llama el componente emocional de las tareas. En este sentido, el 57% (-2,7 p.p. interanuales) de las empresas encuestadas reconoce que más de la mitad de sus trabajos tienen un alto componente emocional (ocupaciones que suponen el trato con personas, generalmente entre trabajador y un cliente, paciente, alumno, usuario, etc.).
Asimismo, la incidencia de trastornos psicológicos es otra de las variables que ha tenido un elevado impacto en el bienestar de organizaciones y personas en el último año. En concreto, el 49% de las empresas señala que solo menos del 5% de sus trabajadores se han visto afectados por trastornos psicológicos como ansiedad, depresión o estrés postraumático.
Respecto a los factores que impactan negativamente en la salud mental de los empleados, el 59% de las compañías encuestadas señala que la presión de tiempo o sobrecarga de trabajo es el que más está influyendo, seguido del trato difícil con clientes, pacientes, alumnos, con un 36% y la mala comunicación o cooperación dentro de la organización, con un 31%.
Cabe destacar, además, el componente personal en estos casos: más de la mitad de las empresas (54%) afirma que las bajas laborales por aspectos de la salud mental tienen que ver con aspectos y condiciones de la vida privada de las personas trabajadoras (-0,7 p.p. interanuales).
De este modo, el 53,4% de las empresas señala que el riesgo de padecer el síndrome del “trabajador quemado” (burnout) ha crecido en el último año. Sin embargo, este porcentaje era mayor un año atrás cuando lo consideraba así el 64,5% de las compañías (-11,1 p.p. interanuales) detectando un cambio de tendencia a la baja.
El valor de la flexibilidad laboral
Por otra parte, el observatorio señala que casi 8 de cada 10 empresas (78%) piensan que las medidas de flexibilidad (tiempo parcial, jornada irregular, teletrabajo, etc.) no tienen por qué conllevar mayores riesgos psicosociales (-0,3 p.p. interanuales).
En concreto, el 69% asegura que la experiencia del nuevo teletrabajo post confinamiento por las personas trabajadoras ha sido muy satisfactoria desde el punto de vista de la salud mental (-4,1 p.p. interanuales).
Factores de riesgo psicosocial
Por otra parte, en cuanto a las situaciones de acoso psicológico, el 49% de las empresas consultadas por el Observatorio afirma que la implantación de un protocolo de acoso moral ha mejorado la transparencia y sensibilidad de toda la organización en esta materia (+1,8 p.p. interanuales).
En esta línea, 7 de cada 10 aseguran que la gestión de las situaciones de acoso laboral en las organizaciones en nuestro país necesita de un marco regulador (normativa) que de mayor seguridad jurídica (-5,3 p.p. interanual).
Asimismo, entre los factores psicosociales que pueden afectar al bienestar emocional de los trabajadores no se puede dejar de lado la perspectiva de género. El 62% de las empresas declara que determinados clichés y roles sociales incrementan la incidencia de determinados factores de riesgo psicosocial en el colectivo femenino y LGTBI (-0,2 p.p. interanual).
Además, las metodologías de riesgo psicosocial no están preparadas para la gestión de los riesgos psicosociales con perspectiva de género: el 60% de las empresas así lo identifica (-2,2 p.p. interanuales).
Fuente: equiposytalento