Antonio Resines, junto con la directora teatral Tamzin Townsend y el emprendedor Coté Soler, han convertido el teatro en una herramienta para formar a directivos en soft skills a través de BeLiquid, una iniciativa que rompe con los métodos tradicionales de enseñanza empresarial.
La comunicación efectiva es una de las competencias más valiosas para cualquier directivo. Liderar equipos, negociar con clientes o inspirar a una organización requiere habilidades que van más allá de los conocimientos técnicos.
Del escenario a la sala de juntas: la clave está en la comunicación
En un entorno corporativo donde la toma de decisiones y la gestión de equipos son esenciales, la capacidad de transmitir mensajes con claridad y convicción marca la diferencia. BeLiquid propone una metodología innovadora basada en el teatro, donde se practica la expresión verbal y corporal, la gestión de los nervios y la improvisación.
Antonio Resines destaca que la inspiración para BeLiquid surgió de forma natural: “Nos propusieron dar una formación sobre hablar en público y decidimos probar. Lo que ocurrió fue sorprendente: los directivos descubrieron que salir de su zona de confort y ensayar como actores les permitía desarrollar nuevas habilidades para conectar con su audiencia.”
El éxito de la iniciativa radica en su enfoque práctico. En lugar de teoría, los participantes trabajan con técnicas teatrales que les ayudan a mejorar su presencia escénica, su lenguaje no verbal y su capacidad de persuasión. El resultado es una transformación real en la manera en que los directivos comunican y lideran.
El liderazgo como puesta en escena
Para Resines, el paralelismo entre el mundo empresarial y el artístico es claro: en ambos casos, el éxito depende de la capacidad de conectar con el público. Un CEO debe inspirar a su equipo del mismo modo que un actor debe emocionar a su audiencia.
“Si no sabes conectar, estás perdido. En el escenario o en una empresa, necesitas transmitir confianza, manejar los nervios y saber reaccionar ante lo inesperado”, explica Resines. En BeLiquid, los directivos aprenden a utilizar la voz, el cuerpo y el ritmo para reforzar su mensajey ganar presencia en situaciones clave como presentaciones, negociaciones o reuniones estratégicas.
Soft skills: el gran reto de los directivos
Más allá de la comunicación, el teatro enseña otras competencias esenciales para los negocios. La gestión de equipos, la adaptación al cambio y la capacidad de influir son habilidades que los actores desarrollan en cada interpretación y que, aplicadas al mundo empresarial, pueden marcar la diferencia.
Resines subraya que, en el teatro, como en la empresa, la preparación es clave: “Los actores aprendemos a dar sentido a cada palabra, a proyectar seguridad y a transmitir emoción. Eso en el mundo empresarial es fundamental y, sin embargo, muchas veces se pasa por alto.”
Además, el trabajo en equipo es otro de los aspectos que BeLiquid refuerza. “En un rodaje o en una obra de teatro, hay que trabajar con gente que no conoces, bajo presión y con plazos ajustados. En las empresas ocurre lo mismo. La diferencia es que en el mundo del espectáculo sabemos cómo gestionar esas dinámicas y potenciar la colaboración.”
Fuente: Emprendedores