La sostenibilidad ha pasado a convertirse en un imperativo regulatorio para las empresas que operan en Europa tras la Directiva (UE) 2024/1760. Ante las nuevas exigencias de diligencia debida, las empresas deben implementar medidas efectivas para prevenir y mitigar los impactos adversos que sus operaciones puedan tener sobre los derechos humanos y el medio ambiente.

Las empresas que logren integrar la sostenibilidad en todos los niveles de su funcionamiento no solo estarán cumpliendo con las obligaciones regulatorias, sino que estarán mejor posicionadas en un mercado cada vez más orientado hacia la responsabilidad social y ambiental

La nueva normativa establece un marco claro para identificar, evaluar y abordar estos impactos, con el objetivo de garantizar un desarrollo sostenible y una transición hacia prácticas más responsables.

Integrar la diligencia debida en la estrategia empresarial

El proceso comienza con la identificación de los riesgos, tanto en las operaciones directas como en las de sus filiales y socios comerciales. La diligencia debida exige que las empresas no solo identifiquen estos riesgos, sino que también los evalúen según su gravedad y probabilidad. Las medidas que adopten para abordarlos deben ser proporcionadas y efectivas, y deben integrarse en la estructura de gestión de riesgos de la empresa. Esto implica que las políticas de sostenibilidad y los sistemas de gestión de riesgos estén alineados, permitiendo un seguimiento continuo y una revisión constante de los resultados.

Compromiso con las partes interesadas: un factor clave

El éxito de la diligencia debida no solo depende de la implementación interna de las empresas, sino también de la colaboración activa con todas las partes interesadas. Esto incluye a empleados, sindicatos, comunidades y organizaciones de la sociedad civil, cuyos derechos o intereses puedan verse afectados. Estas partes deben ser consultadas y participar en el proceso, asegurando que las medidas adoptadas sean adecuadas y reflejen las preocupaciones de quienes más impactan los productos, servicios y operaciones de la empresa. Este enfoque inclusivo no solo fortalece la efectividad de la estrategia de sostenibilidad, sino que también construye relaciones más transparentes y responsables.

Sostenibilidad como ventaja competitiva a largo plazo

El cumplimiento de la diligencia debida es solo el comienzo. Las empresas que logren integrar la sostenibilidad en todos los niveles de su funcionamiento no solo estarán cumpliendo con las obligaciones regulatorias, sino que estarán mejor posicionadas en un mercado cada vez más orientado hacia la responsabilidad social y ambiental. Las empresas que se anticipen a estos requerimientos estarán más preparadas para el futuro, mostrando un liderazgo en sostenibilidad que les permitirá obtener una ventaja competitiva y fortalecer su reputación a largo plazo.


Fuente: Cinco Días





17 de enero 2025