A veces, las operaciones empresariales más valiosas surgen de saber leer el momento y entender el valor estratégico de un activo en riesgo. En abril de 2023, mientras el casco antiguo de Pamplona asistía al cierre de uno de sus comercios más emblemáticos, Mieke Uriarte, Michael Expósito y Eneko del Valle de Lersundi supieron ver en aquella vinoteca centenaria una oportunidad para combinar legado, especialización y negocio. Hoy, al frente de Damaxen Antigua Vinoteca Murillo, lideran un proyecto que revitaliza el comercio local con un modelo adaptado a los nuevos hábitos de consumo premium.
Mientras otras propuestas apostaban por conceptos de restauración o modelos replicables, este equipo de profesionales diseñó un proyecto de continuidad con identidad propia, centrado en la divulgación, la formación especializada y una oferta exclusiva de vinos y destilados. Una apuesta por preservar la esencia de un comercio histórico, dotándolo de una visión empresarial capaz de generar rentabilidad y atraer a nuevas generaciones de clientes en un segmento cada vez más selectivo.
Comercio histórico como oportunidad de marca
El cierre de Vinoteca Murillo en marzo de 2023 dejó un vacío sentimental en el barrio y una pregunta sin respuesta: ¿qué hacer con un local que había formado parte de la vida social desde 1890? La respuesta no vino desde grandes operadores ni franquicias, sino desde tres profesionales que supieron ver en aquel espacio algo más que metros cuadrados.
Damaxen —‘damajuana’ en euskera— abrió sus puertas en febrero de 2024 con una idea clara: no replicar el modelo anterior ni convertir el local en un wine bar más, sino ofrecer referencias singulares, asesoramiento personalizado y formación profesional. La estrategia: situarse en el segmento de vino y destilado de ocasión, pensado para quienes entienden estos productos como cultura líquida, no como mero consumo.
El negocio ha respondido. 450.000 euros facturados en su primer ejercicio, una previsión de 700.000 euros para este año y una proyección que apunta a dos millones en cinco años, con la incorporación de personal cualificado y la creación de una sala de catas y divulgación.
Nuevos hábitos, nuevas narrativas
La reconversión de este espacio revela también un fenómeno que los directivos del retail y la hostelería no deberían perder de vista: el cambio en los patrones de consumo en torno a bebidas tradicionales. El vino ya no acompaña las comidas diarias, pero sigue ocupando un lugar estratégico en celebraciones, regalos y momentos compartidos. Lo mismo ocurre con los destilados, que recuperan su identidad como trago de calidad, degustado con calma.
Damaxen ha entendido este viraje. No vende online, no ofrece productos de lineal, ni persigue volumen. Da espacio a pequeñas bodegas y destilerías que carecen de presencia en grandes superficies, configurando una oferta que genera valor no solo económico, sino también cultural y social para la ciudad.
Lo que comenzó con una servilleta en el bolso y un teléfono anotado a contrarreloj es hoy una muestra de cómo releer un negocio tradicional con mentalidad de marca y visión estratégica puede convertir una pérdida patrimonial en una oportunidad empresarial solvente y con futuro.
Fuente: Cinco Días